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Fortalece las defensas de tu bebe
Con una alimentación adecuada y un medio ambiente sano ayudarás a que tu hijo mantenga su sistema inmunológico fuerte.

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Durante sus primeros meses de vida un gran número de bebés se mantienen sanos gracias a los beneficios que les proporciona la leche materna, la cual fortalece sus defensas.
Sin embargo, a los 6 meses tu pequeño queda desprovisto de un sistema defensivo capaz de enfrentarse a los microorganismos que pueden afectarlo, por ello son tan frecuentes las infecciones a partir de esa edad.

Entre tanto, a los 18 meses de vida las defensas de la mayoría de los niños alcanzan su madurez y reaccionan contra las enfermedades infecciosas comunes. Algunos de los peligros que enfrentan los niños que no tienen un sistema inmunológico fuerte son los siguientes:

- Exposición a gérmenes.- existen dos formas: la directa, con desarrollo de síntomas; o la indirecta, más grave que la primera. Los niños sanos pueden presentar un incremento en las infecciones cuando crece su exposición a los gérmenes. Esto ocurre, por ejemplo, cuando asisten a las guarderías y los colegios o en familias donde hay varios niños en edad escolar, que llevan microorganismos a casa-

- Respuesta y memoria inmunológica.- los niños con pocas defensas sufren frecuentes infecciones y enfermedades provocadas por virus que disminuyen la capacidad de respuesta del organismo. Por esta razón, un niño normal puede sufrir entre 6 y 10 infecciones por año, en los primeros 4 ó 5 años de edad.

Su alimentación
Entre tanto, la ingesta de calorías en exceso o la carencia de las mismas influye en la actividad inmunológica. El aporte de energía en exceso afecta la capacidad del sistema inmunológico para combatir infecciones, por eso la obesidad está ligada a una mayor aparición de este tipo de enfermedades.

De la misma forma, un pequeño desnutrido tiene más probabilidades de contraer infecciones y enfermedades, de ahí la importancia de una alimentación equilibrada en los niños.

La licenciada costarricense y experta en nutrición, Vivian Jiménez, afirma que, Una dieta balanceada le permite al niño crecer y desarrollarse de manera adecuada. Además, lo protege de patologías e infecciones a las que está expuesto en el hogar mientras explora su ambiente u comparte con otros niños. Por otro lado, la piel, las mucosas, las secreciones corporales y las áreas de defensa del cuerpo necesitan estar en buen estado para funcionar bien.

Los nutrientes esenciales
Para que esto sea asó, existen nutrientes que desempeñan una función importante en el mantenimiento de un buen sistema de defensa corporal.

- Vitamina A.- conserva en buen estado las mucosas, la piel y fortalece las células y componentes del sistema inmunológico del cuerpo. La ausencia de esta vitamina aumenta la vulnerabilidad a infecciones.
- Fuentes alimentarias.- zanahorias, papaya, auyama, huevos, leche, hígado, mantequilla y lácteos bajos en grasa.
- Vitamina E.- mejora el funcionamiento del sistema inmune y actúa como antioxidante.
- Fuentes alimentarias.- aceites vegetales (girasol, soya y oliva), aguacate, nueces, almendras y mantequilla de maní.
- Vitamina C.- actúa en la formación del colágeno (componente de las células, por ejemplo de la piel), desarrolla las defensas del cuerpo y aminora los síntomas del resfriado. También aumenta la producción de interferón, sustancia celular que impide a algunos virus provocar infecciones. Contribuye al mantenimiento de barreras naturales contra las infecciones.
- Fuentes alimentarias.- guayaba, kiwi, mango, piña, caqui, cítricos, melón, fresas, bayas, pimentón, tomate, lechuga, vegetales como el repollo, frutas y hortalizas.
- Hierro.- brinda una adecuada resistencia a las infecciones. Sin embargo, el exceso de hierro incrementa el riesgo de padecerlas.
- Fuentes alimentarias.- hígado, carnes de res, cerdo, pollo, pescado y huevos.
- Zinc.- este mineral tiene un papel primordial en la regulación del crecimiento, el desarrollo infantil y el mejoramiento de las funciones del sistema defensivo, además ayuda a la cicatrización de heridas en el cuerpo. Su carencia influye en el sistema inmunológico y afecta a los órganos linfoides (los que producen linfocitos)
- Fuentes alimentarias.- carnes de res y pollo, mariscos, semillas de calabaza, quesos curados, legumbres, frutos secos, cereales y lácteos.
- Selenio.- mejora la acción bactericida del sistema inmunológico y trabaja con la vitamina E como antioxidante.
- Fuentes alimentarias.- hígado, carnes en general y pescados marinos.

Lo que no puedes olvidar
Ten presentes las siguientes recomendaciones para reforzar y conservar en buen estado las defensas de tu pequeño.
No fumes dentro de casa, si lo haces debes estar conciente de que esto afecta a tu pequeño, pues cuando respira toma las partículas que fueron esparcidas en el aire.
El humo del tabaco amenaza las barreras que para su defensa tienen las mucosas respiratorias y las hace muy vulnerables a las agresiones virales y microbianas. Sin embargo, la solución está en tus manos. Abstente de fumar en el hogar para que tu bebé no se enferme y limpia el polvo todos los días si es necesario.

Por otro lado, no abuses de los antibióticos ya que estos pueden debilitar el organismo; si bien los fármacos lo defienden contra bacterias agresivas, en otros casos su uso indiscriminado afecta la armonía de la flora bacteriana que protege el tubo digestivo. El exceso en el empleo de antibióticos disminuye la resistencia a algunos tratamientos.

La importancia de las vacunas
Por último, no olvides que las vacunas son un factor de protección fundamental. Los niños vacunados tienen menos probabilidades de sufrir infecciones superficiales o severas, que aquellos que no han sido inmunizados.

Las vacunas son una excelente protección, debido a que generan anticuerpos contra las enfermedades, por ello es importante que vacunes a tu bebé contra patologías recurrentes y graves como la influenza, los neumococos y la rubéola.

Hacerlo es vital, ya que las vacunas disminuyen la circulación de virus dentro de una población tan vulnerable como son los niños. Si bien es cierto que algunas infecciones leves son benignas y ponen a prueba el sistema inmunológico, otras como la rubéola y la hepatitis B lo dañan en forma severa.




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