| Lo que no hay que hacer en la vida en pareja Nadie nos explica a la hora
de casarnos o convivir con una persona, cuáles son
las reglas para lograr el éxito, para ser felices
“para siempre”….Al fin y al cabo son dos
personas que provienen de mundos totalmente distintos, que
deciden estar juntas y construir una nueva vida al lado
de la otra persona. saborysalud .com - Beatriz Ferreyros
Aunque no hay nada escrito en materia
de relaciones y cada una se rige por sus propias reglas,
les queremos presentar ciertas pautas a seguir sobre LO
QUE NO HAY QUE HACER cuando estamos en pareja, para al menos
garantizar armonía entre ambos el mayor tiempo posible:
* Callarse las cosas: Uno de los más
sonados y aconsejados por los terapeutas de pareja. El silencio
negativo o el rencor acumulado pueden ser mortales ya que
cuando menos lo esperamos, nos salta a la cabeza por cualquier
tontería que nos enfade y creamos un verdadero MONSTRUO
alrededor del problema. La contraparte del silencio es la
negociación: hoy decides a qué restaurante
vamos a cenar, yo mañana decido que película
alquilamos para ver en casa, por ejemplo. Una pregunta o
comentario a tiempo, frena la ansiedad y malestar del que
se encuentra molesto y permite que fluya la comunicación.
* Ocultar deseos y etapas que atravesamos: Por miedo o inseguridad
de la reacción del otro tendemos a ocultar nuestros
deseos por no lastimar o crear conflictos; “quiero
irme de vacaciones con una amiga el fin de semana”,
“quiero sacar una maestría en otro país”,
“me gustaría quedarme en casa sola”,
“tengo sueños eróticos con un extraño”,
etc.Mantener desinformada a nuestra pareja del momento que
atravesamos es peligroso para la relación, porque
no siempre sentimos, queremos, ni vivimos lo mismo. N uestra
vida es una sucesión de etapas, y cada una de ellas
tiene sus peculiaridades propias y vale la pena compartirlas
para entender a la persona que tenemos al lado.
* Rigidez sexual a causa de la convivencia : “A la
misma hora y en el mismo lugar”…tenemos que
evitar a toda costa pensamientos tan poco excitantes como
éstos. Las relaciones corporales (no necesariamente
las sexuales, sino también las caricias, los besos,
los abrazos) han de ser espontáneas y satisfactorias
para ambos. La rutina y la inercia sexual entre una pareja
que lleva varios años de estar junta, puede llevarla
al caos. Inyectarle originalidad y chispa a los momentos
de intimidad no le hace mal a nadie; si no sabes cómo
hacerlo consulta literatura sobre el tema, investiga y explora.
* Jugar a las adivinanzas: No podemos esperar que nuestra
pareja adivine lo que queremos y necesitamos, que se adelante
a nuestros deseos antes de formulárselos, o que renuncie
a su vida personal para proporcionarnos toda la felicidad
que nosotros mismos no nos podemos dar. Este error ocurre
muy a menudo en las parejas hoy en día. Las personas
se unen por lo motivos equivocados, esperando que se les
solucionen sus problemas existenciales y cuando se dan cuenta
siguen infelices al no obtener lo que buscan del otro.
* Crear una guerra de poder: Competir por quién es
más o menos, mejor o peor, quién le debe más
o menos al otro, quién es esto, aquello o lo otro,
quién es el que más pone para mantener viva
la pareja, es un error mortal. Si decidimos compartir con
una persona, implica todas las áreas de nuestra vida
y desubicarse mentalmente en este sentido solo trae frustración
para el que lo siente.
* Ser infiel al proyecto en común: Pero no únicamente
con relación a las relaciones sentimentales y/o sexuales
con otra persona sino en su totalidad. Para no perjudicar
a nuestra vida en pareja hemos de mantenernos leales al
compromiso adquirido, trabajar día a día para
reavivar ese proyecto común, intentar que esa ilusión
inicial, ese amor, crezca; o, al menos, se mantenga y sea
gratificante para ambos.
* Dudar de la otra persona:.En el momento que se pierde
la confianza por la otra persona, empieza a desaparecer
la verdadera raíz y fundamento de la relación
y dan pie a que se inicie el fin de ésta. Amar a
alguien del que dudas es cansado y difícilmente se
logra sobrellevar sino se trabaja.
* Perder la cordura en las discusiones: La ironía,
el sarcasmo, la crítica destructiva, el grito o el
insulto a la otra persona no nos llevan a nada. Hay que
procurar que las discusiones tengan un cierto protocolo,
unos límites que no conviene sobrepasar. “Lo
cortés no quita lo valiente”, dicen por ahí.
* Manejo complicado de lo práctico: Una vida en común
tiene muchos aspectos tangibles, prácticos y cotidianos
sobre los que hay que llegar a acuerdos; nadie dijo que
lo cotidiano fuera sencillo, pero tampoco se tiene que convertir
en un dolor de cabeza; con buena comunicación y entendimiento
se pueden solucionar las situaciones que se presenten en
el camino: tareas domésticas, gastos, imprevistos,
crianza y cuido de los hijos, plan de ahorros, vacaciones,
etc. Lo mejor es una negociación continua conforme
se presentan las situaciones, imponer reglas inamovibles
desde el inicio puede trastornar las cosas.
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