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Fobia Social
La fobia social se refiere a un intenso miedo a participar en situaciones sociales.

El miedo es tan fuerte que las personas con este trastorno evitarán tales situaciones siempre que sea posible. Y, al igual que en cualquier fobia, ese miedo es desproporcionado teniendo en cuenta el peligro real que entraña la situación. Aunque mucha gente pasa vergüenza en determinadas situaciones sociales, hay algunas personas que encuentran increíblemente difícil afrontar esa sensación de atoramiento. Una persona con fobia social suele valorar excesivamente el peligro de pasar vergüenza al tiempo que infravalora su capacidad para afrontar la situación.

La mayoría de las personas se vuelven más tímidas y cohibidas durante la adolescencia. Todos los cambios corporales y emocionales que acontecen en esta etapa de la vida pueden sacudir la autoestima de los adolescentes. Y aquellas personas que ya eran poco seguras de sí mismas, al entrar en la adolescencia se vuelven todavía más sensibles a todo aquello que pueda amenazar su ya escasa confianza en sí mismas.

A muchos adolescentes les disgusta ser el centro de atención, sobre todo a aquellos que, por naturaleza, ya eran un poco más tímidos que la mayoría de chicos de su edad. Y la mayoría de ellos encuentran estresante y les provoca ansiedad situaciones como pedirle a alguien una cita, hablar ante un grupo o compartir mesa con personas que no conocen demasiado. Pero la mayoría de la gente encuentra la forma de afrontar este tipo de situaciones y no se hunde en la miseria por el hecho de meter la pata o de cometer algunos errores.

La fobia social es mucho más que la timidez normal o la sensación de estar fuera de sitio que todos tenemos de vez en cuando. La fobia social es la timidez llevada al extremo, que va acompañada de ansiedad, la cual determina que la persona evite hacer cosas con las que podría disfrutar o situaciones que podrían implicar estar o hablar con o delante de otras personas.

Cuando una persona es tan extremadamente tímida o le da tanto miedo hablar con otra gente que deja de hacerlo en el colegio o instituto, con determinadas personas o en determinadas situaciones sociales, padece el tipo de fobia social conocido como mutismo selectivo. Esto significa simplemente que la persona no habla (mutismo) en determinadas situaciones pero sí en otras (selectivo). Las personas que se ponen demasiado nerviosas para poder hablar porque padecen fobia social o timidez extrema pueden mantener conversaciones completamente normales con aquellas personas con quienes se sienten cómodas (como sus padres o hermanos, o su mejor amigo) o en determinados lugares (por ejemplo, en casa). Pero otras situaciones sociales les provocan un malestar tan extremo que pueden quedarse completamente sin habla.

Las personas cuyos padres o parientes cercanos tienen problemas de ansiedad son más proclives a desarrollar este mismo tipo de problemas. Esto puede obedecer a ciertos rasgos biológicos que comparten con otros miembros de su familia. Algunos de esos rasgos pueden afectar a los niveles de ciertas sustancias químicas presentes en el cerebro (neurotransmisores y algunas hormonas del estrés) que regulan los estados de ánimo, como la ansiedad, la timidez, el nerviosismo y las reacciones ante el estrés.

Los psicoterapeutas pueden ayudar a las personas que padecen fobia social a desarrollar estrategias de afrontamiento para controlar su ansiedad. Esto implica entender y modificar los pensamientos y las creencias que les generan ansiedad, aprender y practicar habilidades sociales para ganar seguridad en sí mismas y, más adelante, poner en práctica lenta y gradualmente esas habilidades en situaciones reales.

Uno de los elementos de la terapia puede incluir el aprendizaje de técnicas de relajación (como las respiración profunda y ejercicios de relajación muscular). Esto puede facilitar y hacer más automática la puesta en práctica de tales conductas cuando el paciente se enfrente a situaciones reales.Una persona también puede aprender a corregir el lenguaje interno y los pensamientos que le provocan ansiedad, sustituyéndolos por otros más positivos y que fomentan la seguridad en uno mismo y las habilidades de afrontamiento.


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